11 Noviembre de 2021

El deseo no lo hace a uno asesino. Entre el jumpology y Los hermanos Karamazov

Equipo Mageia Ibarzabal Por Equipo Mageia

“La psicología sería un arma de doble filo”. En “La peritación forense en el caso Halsmann”, Freud se hace eco de esta frase expuesta en el juicio por el asesinato del padre de Los hermanos Karamazov; en este texto, expresa su opinión con respecto a la causa seguida contra el famoso fotógrafo Philippe Halsman (con una sola n final porque se cambió el nombre) por parricidio. En síntesis, sostuvo que el deseo no lo hace a uno asesino.

 

Supongo que el padre del psicoanálisis no se tomó el trabajo de redactar este informe expiatorio solo porque el caso tenía un claro componente antisemita, sino, además, por algún sentimiento de culpa. Es que parece que el Tribunal de Innsbruck fundó la condena del acusado en un informe psicológico que daba cuenta de que tenía un complejo de Edipo “activo”, y para concluir de tal modo se basó, presuntamente, en los descubrimientos de Freud.

 

Casualmente (o no), Freud había escrito por esas épocas “Dostoievski y el parricidio”, donde se establece un nexo entre el parricidio ocurrido en Los hermanos Karamazov con el destino del padre del escritor ruso.

 

El autor padecía epilepsia y primer ataque se produjo cuando murió su padre, asesinado por miembros de la servidumbre. Freud sostiene que la epilepsia sería, más bien, un síntoma de su neurosis y que debería calificarse como histeroepilepsia, histeria grave; afirma, además, que este tipo de episodios manifiestan signos de culpa: “El temprano síntoma de los ´ataques de muerte´ puede comprenderse entonces como una identificación-padre del yo, consentida por el superyó a modo de castigo. ´Tú has querido matar a tu padre para ser tú mismo. Ahora eres el padre, pero el padre ha muerto´: el mecanismo habitual de los síntomas histéricos”.

 

Por otro lado, la opinión que tenía Freud sobre la personalidad del escritor la expone sin dejar un resquicio de duda: “es la elección temática del creador literario, los caracteres que descuellan por sus rasgos violentos, asesinos, egoístas, lo que indica la existencia de tales inclinaciones en su interior”.

 

Pero todo lo anterior, por más duro que suene, no implica que, para Freud, Los hermanos Karamazov no sea “la novela más grandiosa que se haya escrito”.

 

Justamente, también se ha dicho que esta era la novela favorita de Einstein. “Aprendí más de Dostoievski que de cualquier otro pensador científico, incluso más que de Gauss”, parece que le dijo a un amigo.

 

A Freud y a Einstein no los unía solo su fanatismo por la obra rusa o sus orígenes judíos o sus intercambios epistolares en el que se cuestionaban sobre el porqué de la guerra, sino, también, su influencia en el destino de Halsman.

 

Hasta ahora sabemos que Freud escribió el texto que comentaba al principio. Lo que no les dije todavía es que a Einstein se lo calificó como el “ángel guardián” del fotógrafo, no solo porque influenció en que se le redujera la condena de parricidio, sino porque más tarde, cuando los nazis invadieron Francia, fue quien logró que pudiera salir de Europa y llegar a Estados Unidos.

 

“La palabra ´fotografía´ puede ser ´escribir con luz´…”, dijo Halsman, y él escribió con luz a Dalí, Einstein, Mariliyn Monroe, Mohamed Alí, Picasso, Churchill, los duques de Windsor, Audrey Hepburn (la lista es inacabable), posando, o saltando en su famoso proyecto Jumpology.

 

Hay una pregunta que me está carcomiendo el cerebro, que no puedo evitar hacérmela: qué hubiera pasado si Dostoiesvki hubiera resuelto a tiempo su complejo de Edipo. ¿Existiría Los hermanos Karamazov?

 

¿Hubiera, entonces, Freud profundizado su análisis del complejo de Edipo y escrito un texto tan potente como Dostoievski y el parricidio?

 

¿El Tribunal de Innsbruck lo hubiera juzgado a Halsman por parricidio? ¿En qué se habría fundado?

 

Y si ni Freud ni Einstein lo hubieran “salvado” a Halsman, ¿qué hubiera sido de su fotografía? ¿Habría viajado a Estados Unidos o moriría en la cárcel o, eventualmente, en un campo de concentración?

 

¿Exactamente cuánto hay de Dostoievski en el pensamiento de Einstein?

 

¿En cuánto de lo que es el mundo que conocemos hoy tiene su influjo Dostoievski?

 

Los invito, si quieren, a sumar sus preguntas a las mías o, por qué no, a contestarlas.

 

 

Crédito: Aki Obarrio

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